La bandeja del gato. Errores más frecuentes

La bandeja o arenero es el lugar donde nuestro gato va a hacer sus necesidades, pero para que nuestra mascota lo utilice adecuadamente, es preciso seguir unas reglas básicas.

Lo primero, el tamaño. Nuestro gato debe tener espacio suficiente para poder darse una vuelta sobre sí mismo de manera cómoda, ya que les gusta escarbar y moverse con holgura dentro de la bandeja.

El modelo, abierto o cerrado, dependerá de los gustos de nuestro animal. Las bandejas cubiertas evitan que la arena salga fuera de la bandeja, y que contenga un poco el olor de la orina y las heces, pero es posible que a nuestro gato no le guste.

La ubicación de la bandeja es una de las cosas más importantes que debemos tener en cuenta. Nunca debe estar junto al comedero y al bebedero, ni en zonas de paso o ruidosas. El gato necesita no ser molestado y estar tranquilo.

Si tenemos más de un gato en casa, lo ideal es tener una bandeja por gato y una más. De modo que si tenemos dos gatos en casa, el número ideal son 3 bandejas distribuidas por la casa.

Por último, en cuanto al tipo de arena, nuestra bandeja puede ser rellenada con muchos tipos: a base de sepiolita, aglomerantes, perlas de sílice, arena fina, etc. La elección dependerá de la que le guste más al gato, de modo que al principio deberemos ir probando hasta que veamos cual es la que le gusta más. Debe haber bastante cantidad, pero evitar que rebose porque cuando el gato escarbe acabará fuera de la bandeja.

Debemos retirar los restos a diario, y cambiarla cada 4 o 5 días, dependiendo del grado de absorción de la arena.