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El calentamiento global provoca que cada vez más aves de origen africano se instalen en la Península

Debido al calentamiento global, el sur de la Península Ibérica ofrece condiciones cada vez más similares a varias zonas de África. Por eso, en los últimos tiempos se han detectado cada vez más aves de origen africano, así como un aumento del área de distribución hacia el norte de la Península.

La garcilla bueyera, la golondrina dáurica, el buitrón o el elanio azul están plenamente asentados en la Península, y ya no es raro observar ratoneros moros, camachuelos trompeteros o escribanos saharianos.

En abril del año pasado, se detecto en Cádiz un ejemplar de colirrojo diademado (una pequeña ave endémica del Magreb), y un ejemplar de águila volatinera, posiblemente la primera vez que se avista un ejemplar en Europa.

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