Legislación animal

Volver a la página de legislación animal

Legislación autonómica de las Islas Baleares

Orden de 1 de diciembre de 2000 la Consellera de Sanidad y Consumo por la que se establecen las normas para el control sanitario del sacrificio de animales de la especie porcina destinados al consumo privado



El sacrificio y consumo de animales de la especie porcina cuando se destinan a consumo familiar es una excepción a las condiciones sanitarias de producción y comercialización de carnes frescas aprobadas mediante Real Decreto 147/1993, de 29 de enero (BOE de 12 de marzo).

En lo que afecta a nuestra Comunidad, el sacrificio de animales de la especie porcina, constituye una actividad tradicional, que mantiene un indudable interés social, cultural y económico, si bien se han de establecer los controles sanitarios para que del mismo se puedan derivar consecuencias sanitarias negativas debido a las zoonosis y epizootias que pueden transmitir al hombre los porcinos, entre las que hay que destacar a la triquina por la transcendencia y magnitud de sus efectos negativos.

Por su parte, la Ley Orgánica 2/1983, de 25 de febrero, del Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares, atribuye a la Comunidad Autónoma la competencia exclusiva en materia de sanidad e higiene, considerada ésta en su concepto constitucional del derecho a la protección de la salud, y, en tal sentido, los poderes públicos adoptarán las medidas pertinentes para asegurar este derecho.

Por ello, haciendo uso de las facultades que le han sido conferidas en el artículo 26 de la Ley 5/1984, de 24 de octubre, de Régimen Jurídico de las Administración de la Comunidad Autónomas de las Islas Baleares, vengo en dictar la siguiente

ORDEN

Artículo 1.

Se regula mediante la presente Orden el control sanitario al que han de someterse los sacrificios de los animales de la especie porcina para el consumo privado.

Artículo 2.

A efectos de lo dispuesto en la presente Orden, se entiende por sacrificio de animales de la especie porcina para su consumo privado, el que se realiza para obtener carnes y productos derivados destinados al consumo propio y/o del grupo familiar inmediato.

Artículo 3.

1.- Los productos resultantes de la matanza, así como la carne obtenida se destinarán al consumo familiar directo, quedando en consecuencia prohibida la venta de los mismos frescos o curados. Los Veterinarios no expedirán ninguna clase de documento sanitario que ampare la circulación de los mismos. Por tanto no se podrán destinar las canales, despiece, embutidos y vísceras de estos cerdos, frescos, cocidos o curados para el abastecimiento de las carnicerías, industrias cárnicas y, en general para la venta directa al público.

2.- El número de reses que se sacrifique por cada familia será sólo el necesario para satisfacer sus necesidades de consumo, debiendo solicitar la correspondiente autorización al Ayuntamiento, con setenta y dos horas de antelación al sacrificio.

Artículo 4.

La campaña de sacrificio de reses porcinas para el consumo familiar se desarrollará entre los días 1 de noviembre de cada año y 30 de marzo del siguiente.

Artículo 5.

1.- Las campañas deberán ser autorizadas por los respectivos Ayuntamientos donde se pretenda desarrollar la actividad, previa notificación a la Conselleria de Sanidad y Consumo, a través de la Dirección General de Sanidad.

2.- Corresponde, asimismo, a los Ayuntamientos autorizar el sacrificio y faenado de los mencionados animales en los propios domicilios particulares, o en sus propios mataderos municipales o locales habilitados para ello, así como autorizar a los veterinarios colaboradores, responsables de la organización de la campaña, debiéndose informar por los Ayutamientos a los interesados de la posibilidad de la realización del análisis triquinoscópico en los centros dependientes de la Conselleria de Sanidad y Consumo.

Artículo 6.

1. Se entiende por Veterinario Colaborador, el Veterinario Colegiado que esté autorizado por el Ayuntamiento para realizar la Campaña de sacrificio de reses porcinas para el consumo familiar.

2. Se entiende por Veterinario de Salud Pública el Veterinario adscrito a la Conselleria de Sanidad y Consumo que desempeña las funciones establecidas en el Decreto 153/1989, de 14 de diciembre, de reestructuración de los Servicios Veterinarios de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares.

Artículo 7.

1.-Los Servicios Oficiales deVeterinaria de la Consellería de Sanidad y Consumo, y los Veterinarios Colaboradores realizarán las siguientes actuaciones:

a) Asesorar al Ayuntamiento sobre la organización y desarrollo de la Campaña.

b) Realizar el análisis micrográfico de las muestras recibidas. En el caso de detección de triquinas, poner este hecho en conocimiento, con la máxima celeridad posible, del propietario del animal y de la Dirección General de Sanidad. El veterinario colaborador deberá contar con un triquinoscopio que permita un aumento de 50, 80 y 100 veces la imagen real, así como placas compresoras, tijeras y pinzas de disección.

c) Remitir a la Dirección General de Sanidad un informe final del desarrollo de la campaña en su Sector Sanitario, en el caso de los veterinarios de los Servicios Oficiales, o de su Municipio, en el caso de los Veterinarios Colaboradores, con las incidencias y resultados, así como el número de cerdos sacrificados, nombre, dirección y NIF de los propietarios, en el plazo de un mes tras la finalización de la misma.

d) Comunicar a los propietarios, si fuera el caso, la no aptitud para el consumo de los cerdos sacrificados, así como la intervención de las canales y productos cárnicos hasta que la Autoridad Competente dictamine su destino.

Articulo 8.

1.- Los propietarios de los animales deberán entregar en la forma y horas que se señalen en el Centro Comarcal Sanitario correspondiente o en el lugar que se determine por el Veterinario Colaborador, las muestras de carne de cada uno de los cerdos sacrificados y/o faenados y obtenidas de las partes anatómicas y en la forma que se establece en el apartado siguiente.-:

2.- Las muestras, cuyo tamaño mínimo deberá ser al menos el de una avellana, se tomará de cada uno de los pilares del diafragma en la zona de transición entre la parte muscular y la parte tendinosa. A falta de los pilares del diafragma habrá que tomar dos muestras del tamaño aproximado del doble de una nuez de la parte del diafragma situado cerca de las costillas o del esternón, y en cualquier caso, siempre de acuerdo con la Orden de 17 de enero de 1996, BOE de 25 de enero, sobre la detección de triquinas en las carnes frescas procedentes de animales domésticos de las especies porcina y equina.

Artículo 9.

1.-. El incumplimiento de lo previsto en la presente Orden será considerado infracción administrativa, de conformidad con lo previsto en el artículo 62 de la Ley 4/1992, de 15 de julio, del Servicio Balear de la Salud (BOCAIB de 15 de agosto), en relación con la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, y en el Real Decreto 1945/1983, de 2 de junio, por el que se regulan las infracciones y sanciones en materia de defensa del consumidor y de la producción agroalimentaria y demás disposiciones vigentes al efecto. 2- De acuerdo con lo previsto en Decreto 100/1993, de 2 de septiembre (BOCAIB de 11 de septiembre) se atribuye al Director General de Sanidad la competencia para ordenar la iniciación de expedientes sancionadores, así como imponer las sanciones que correspondan en cada caso.

Disposición Final.-

La presente Orden entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares.

Palma, 1 de diciembre de 2000

La Consellera de Sanidad y Consumo.

Fdo Aina Salom Soler

Este documento es de carácter informativo y no tiene valor jurídico. Para más información, consulte el Boletín Oficial correspondiente.

Volver a la página de legislación animal