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Estado de alarma por el coronavirus. El gobierno no sabe que existen las clínicas veterinarias

El Consejo de Ministros reunido de forma extraordinaria ha aprobado el estado de alarma que se ha articulado mediante el Real Decreto 463/2020, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19.

Como era previsible, el gobierno se ha olvidado de las clínicas veterinarias. El colectivo veterinario, que trabaja codo con codo con el resto de profesiones sanitarias para garantizar la salud pública y la seguridad alimentaria, no tienen cabida en el real decreto. La redacción del artículo 10 dice lo siguiente:

Artículo 10. Medidas de contención en el ámbito de la actividad comercial, equipamientos culturales, establecimientos y actividades recreativos, actividades de hostelería y restauración, y otras adicionales.

1. Se suspende la apertura al público de los locales y establecimientos minoristas, a excepción de los establecimientos comerciales minoristas de alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad, establecimientos farmacéuticos, médicos, ópticas y productos ortopédicos, productos higiénicos, peluquerías, prensa y papelería, combustible para la automoción, estancos, equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, alimentos para animales de compañía, comercio por internet, telefónico o correspondencia, tintorerías y lavanderías. Se suspende cualquier otra actividad o establecimiento que a juicio de la autoridad competente pueda suponer un riesgo de contagio.

Es decir, pueden abrir farmacias, ópticas, ortopedias, ¡peluquerias! y ¿LAS CLÍNICAS VETERINARIAS? Nadie lo sabe porque al Estado le da igual En los últimos ochos años, el Estado solo se ha acordado de los veterinarios para una sola cosa: el Partido Popular para subir el IVA del 8% al 21%, pisoteando el derecho a la salud pública.

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