Castración y esterilización de nuestras mascotas

El tema de la castración suele generar bastante controversia, debido a que existe una corriente de opinión según la cual la castración es ir en contra del ser natural del animal al privarlo de su vida sexual. Esto se debe a que proyectamos esta castración sobre nosotros y pensamos como sería nuestra vida castrados. El caso es que, con la castración o la esterilización, lo único que hacemos es privar a nuestra mascota de reproducirse y a cambio la alargamos la vida y prevenimos enfermedades.

Mucha gente no tiene clara la diferencia entre esterilizar y castrar, habiendo grandes diferencias entre ellas. La esterilización no extirpa ni los testículos ni los ovarios, sino que se cortan las vias espermáticas -vasectomía-, en caso de los machos, y se eliminan los cuernos uterinos y el útero -histerectomía-en el caso de las hembras, de modo que se vuelven estériles. La castración, sin embargo, extirpa quirurgicamente los testículos en el macho -orquiectomía- y los ovarios -ovariectomía- o los ovarios, los cuernos y el útero en las hembras -ovariohisterectomía.

Con la castración se evita totalmente la aparición del celo, y con la esterilización mantenemos una conducta sexual normalizada en nuestro animal, que seguirá comportándose igual que antes de la operación.

La castración o la esterilización en los machos pretende en muchas ocasiones solucionar los problemas de conducta del animal, como la agresividad, escapadas, peleas... Sin embargo, hay razones médicas que nos aconsejan castrar siempre a nuestros animales:

En el caso de los machos, estamos previniendo enfermedades de próstata y tumores testiculares futuros. Y en el caso de las hembras, enfermedades relacionadas con las mamas y el útero: tumores de mama, infecciones uterinas, quistes ováricos, embarazos psicológicos. Hay un altísimo porcentaje de perras no castradas mayores de diez años que padecen tumores mamarios, si es que no han fallecido antes por una piometra.

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