Eccema húmedo en perros

El eccema húmedo es realmente una dermatitis con exudación purulenta, la cual le origina el olor y el aspecto "húmedo" característico de esta patología. El origen es en muchos casos desconocido, pudiendo originarlo un roce continuo con el arnés o el collar, una reacción alérgica por contacto, una picadura que cursa con picor, un baño que no se ha secado correctamente, etc.

La consecuencia es que se genera un proceso inflamatorio en la piel que origina prurito y que provoca que el animal se rasque empeorando el cuadro. Aprovechando esta alteración cutánea, hay un sobrecrecimiento bacteriano que va a incrementar aún más esa sensación de picor y que va a agravar el problema cutáneo pudiendo evolucionar a pioderma más o menos profunda. La extensión y severidad del eccema varía en función del origen, la accesibilidad del lugar afectado por parte del animal (rascado, lamido) y lo que su propietario tarde en darse cuenta.

Generalmente es un proceso más llamativo que peligroso pero puede alcanzar grandes extensiones de piel y generar gran desasosiego a nuestra mascota. El tratamiento puede variar entre tópico o tópico y oral. Cuando no tenemos demasiado tejido afectado, podemos proceder a rasurar la zona para que "ventile" evitando así la proliferación de patógenos anaerobios y levaduras y facilitando la limpieza de la zona con soluciones antisépticas (povidona yodada, clorhexidina) y la posterior aplicación de pomadas (generalmente aquellas que combinan cortisona y antibiótico).

Cuando el problema afecta a una gran extensión de piel generando además ya dolor en el perro, el tratamiento debe ser más contundente, incluyendo todo el proceso de limpieza y pomadas descrito anteriormente junto con la utilización de prednisona y antiobióticos en comprimidos vía oral.

En la imagen, podemos observar un eccema provocado en el cuello de un dóberman por un arnés mal ajustado que le rozaba continuamente.

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