La obesidad en perros

La mayoría de los problemas de obesidad en nuestras mascotas están relacionados con la sobrealimentación y la falta de actividad física. Damos a nuestro animal más comida de que necesita, y además, la mayor parte del tiempo la pasa en casa, tumbado. También hay razas con mayor predisposición genética a la obesidad, como el Cocker Spaniel, el Labrador, el West Highland White Terrier y el Dachshund.

Lo mejor para saber si nuestro perro está gordo, es llevarle al veterinario. Allí lo pesarán y nos dirán si su peso se corresponde con su edad y su raza, o si, por el contrario, hay que ponerle a dieta.

Nuestro veterinario nos recomendará alimento de dieta "light" especialmente preparado para controlar el peso del animal, y además nos dará una serie de recomendaciones para que nuestro perro alcance su peso óptimo.

Es muy importante que toda la familia colabore en el control de la obesidad del animal. Cuando estemos comiendo, nuestro perro vendrá a pedirnos. Tenemos que resistir la presión de animal y no darle nada de comer. Esto lo tiene que tener claro toda la familia. Hay golosinas y galletas bajas en calorías, de modo que poder usar este tipo de premio en lugar de otra comida más calórica. Nunca debemos darle las sobras de nuestra comida y vigilar si el perro tiene acceso al cubo de la basura.

El veterinario nos habrá dicho el peso que tiene que alcanzar nuestro perro, de modo que todas la semanas iremos a la clínica a pesarlo y comprobar su evolución. Cuando nuestro animal alcance el peso recomendado por nuestro veterinario, es preciso mantenerlo siguiendo una dieta adecuada y haciendo ejercicio con nuestro perro, con salidas al parque o al campo donde el animal puede correr y gastar esas calorías de más.