La ansiedad por separación en los perros

El síndrome de ansiedad por separación es un trastorno que sufre nuestro animal cuando se queda solo en casa o no tiene acceso físico a su dueño.

Cuando un perro con este síndrome se queda solo en casa, manifiesta este trastorno de diversas maneras, siendo las más comunes los ladridos y gemidos continuos y el destrozo del mobiliario, pero además puede llenar la casa de orines, defecaciones o vómitos.

Estas conductas no tienen por qué aparecer todas a la vez, sino que dependiendo del perro tendremos una o varias, pero siempre se manifiestan cuando el perro se queda solo. Muchas veces, nuestro perro ve que nos preparamos para salir, y ve que no nos lo vamos a llevar. Nada más cerrar la puerta, el perro comienza a ladrar de manera compulsiva y no para hasta que no volvemos a casa, para desesperación de los vecinos. Durante nuestra ausencia, el perro arremeterá contra todo lo que tenga a su alcance: patas de las mesas, cojines, cables, zapatos...

No hay que confundir el síndrome de ansiedad por separación con la tendencia de los cachorros a morder cualquier cosa que tengan a su alcance.

El pronóstico de la ansiedad por separación es generalmente bueno. Se trata de romper poco a poco esa dependencia hacia nosotros. Iremos haciendo salidas de casa, cada vez más prolongadas. Cuando volvamos a casa, el perro vendrá hacia nosotros como loco, saltando de alegría. Hay que ignorarle y solo hacerle caso cuando se haya calmado, dándole un premio. De esta manera, poco a poco, tendríamos que acostumbrar a nuestro perro a quedarse solo en casa.

Otro truco muy útil es, cada vez que vayamos a salir de casa, darle algún juguete que pueda morder, de los que tienen un agujero para meter comida que le guste. De este modo, siempre que le demos el juguete el perro sabrá que vamos a salir, y que además tiene premio porque le damos comida que le gusta mucho.

¿Tu perro ha tenido síndrome de ansiedad por separación? ¿Qué has hecho para solucionarlo? Comparte tu experiencia con nosotros.